viernes, 9 de diciembre de 2016

jueves, 15 de septiembre de 2016

Adelanto: Prólogo de "Las reliquias de los dioses"

Entré en el jardín, con los zapatos en una mano y las llaves en la otra. Tuve que apoyarme un momento junto a la puerta antes de continuar. Aún me daba vueltas la cabeza, pero tenía que entrar en casa sin hacer ruido.
Di un paso al frente y escuché un ruido molesto. Fruncí el ceño, mirando a mis pies. Di otro paso y volví a escucharlo. Esta vez estaba segura de que no podía provenir de mí. Mis pasos no sonaban como un timbre. Me volví y pude ver una silueta al otro lado del cristal opaco de la puerta de entrada. La abrí a toda prisa y me puse un dedo sobre los labios.
—Shhhhhhh —le dije a un chico joven vestido de rojo y gris, que dio un respingo al verme—. ¿Qué quieres?
—Traigo una carta para Xavier Rovira —contestó, mirándome de arriba abajo.
—Es domingo —dije con suspicacia, observándolo con los ojos entrecerrados.
—Es una entrega muy urgente… —Parecía algo desconcertado.
—Ya la recojo yo. Soy su hija —repuse, extendiendo una mano poco firme.
—Tengo orden de entregarla al destinatario en persona —objetó el chico. Lo miré con dureza e intenté replicar, pero creo que solo me salió un balbuceo. El chico estaba visiblemente incómodo.
Escuché abrirse la puerta de casa y corrí hacia la calle, pero la voz de papá me detuvo.
—No te molestes; te he escuchado por el telefonillo —comentó con aparente calma—. Después hablaremos acerca de si las diez de la mañana es una hora razonable para volver a casa.
—Esto es por tu culpa —susurré al mensajero, que sonrió y se encogió de hombros.
Mi padre enseñó su DNI, firmó el albarán de entrega y cerró la puerta.
—¿Y bien? —murmuró, mientras abría la carta.
—Era una despedida de soltera. Y sabes cómo es Helena…
—Sí, seguro que una chica ociosa de cincuenta kilos ha podido obligarte a beber hasta tambalearte —replicó.
Entramos en casa y tropecé con el escalón antes de poder contestar.
—En realidad, fueron dos amigas suyas —maticé. Era cierto; ellas me inmovilizaron mientras Helena me hacía beber vodka.
Mi padre se detuvo bruscamente y choqué contra su espalda.
—¡Papá! —protesté. Entonces vi su expresión y me asusté—. ¿Qué pasa?
—George Habbott ha muerto —contestó. Echó a andar hacia su despacho y, tras el shock inicial, lo seguí.
—¿Cómo? ¿Qué le ha pasado? —inquirí, entrando tras él y cerrando la puerta.
—No lo sé, cariño. Es una citación de su abogado. Debo ir a Londres para la lectura del testamento.
Me quedé de pie mirando al vacío por un momento. Apenas había tratado con él, pero me dolía pensar que alguien tan adorable y alegre como George ya no estuviera en ese mundo. Mi padre parecía abatido. Eran amigos desde hacía años. Me acerqué a él y lo abracé con fuerza.
—Lo siento muchísimo —dije.
—Yo también —contestó, y esbozó una débil sonrisa—. Gracias por el gesto. Ahora ve a ducharte; hueles a bar de mala muerte.
Cuando entré en mi habitación, lo único en lo que pensaba era en dormir. Tiré al suelo el bolso y los zapatos, me deshice del vestido y me puse la primera camiseta ancha que encontré. Pero cuando me metí en la cama, pese al cansancio, tuve problemas para conciliar el sueño. Noté algo húmedo en la mejilla. Me di cuenta de que una lágrima resbalaba por ella y la sequé con el dorso de la mano.

Desperté ya bien entrada la tarde. Entonces sí me di una ducha y bajé al salón, donde se encontraba mi hermana Sofía.
—Sigo enfadada porque no me invitarais —dijo.
—Tú ya vienes a la otra —gruñí, dejándome caer en el sofá a su lado— Y no pienses que a mí me apetece ir a dos despedidas de soltera.
La de la noche anterior había sido una pre-despedida con las amigas que no podían ir a la boda. Ésta iba a celebrarse a bordo de un crucero por el Mediterráneo, y a Helena le parecía inconcebible que no todo el mundo estuviera dispuesto a sacrificar dos semanas de vacaciones y un mes de sueldo por el evento.
—¿Y los demás? —pregunté.
—Alex debe estar con su querida. Mamá hoy tenía una reunión a la hora de comer, pero debe estar al caer. Y papá ha dicho que se iba un par de días a Londres.
En otra familia, que un miembro se fuera de repente al extranjero podía ser algo fuera de lo común, pero en la nuestra era el pan de cada día.
—¿Ha dicho a qué iba? —pregunté. Mi hermana negó con la cabeza mientras continuaba hojeando la revista que tenía en las manos.
La puerta de la entrada se abrió de repente y levanté la vista, esperando encontrarme con mi madre. Sin embargo, quien entró a trompicones tropezando con dos grandes maletas fue Héctor.
—¿Dónde están mis chicas? —exclamó, tirando el equipaje de cualquier manera en el recibidor.
—¡Héctor! ¡Llegas tres semanas antes! —Sofía se puso en pie de un salto y corrió a abrazarlo.
—He terminado un proyecto y me aburría, así que he adelantado las vacaciones —contestó, estrechándola con fuerza.
—Que mal vives —bromeé con una sonrisa mientras me estrujaba a mí también.
—¿Y los demás? —preguntó.
Sofía lo puso al día mientras él se espatarraba en el sofá.
—Pues nada. Me voy de parranda —dijo, volviendo a levantarse en cuanto mi hermana terminó de hablar.
—¿A las siete de la tarde de un domingo? —exclamé.
—Para mí son como las doce del mediodía —contestó, un segundo antes de desaparecer dando un portazo. Sofía me miró y se encogió de hombros.
—¿Vemos una peli o algo? —sugirió.

No supimos nada de mi padre hasta el día siguiente, o al menos es cuando mi madre nos informó oficialmente de lo que había ido a hacer a Londres. Alex parecía afectado ante la noticia de la muerte de George Habbott. Lo habíamos conocido a la vez en mi primer viaje. Papá volvió ese mismo día por la noche con una jaula y un paquete en sendas manos. Apoyó la primera en el sofá y de ella salió un gato gordo que reconocí de inmediato.
—¿Te ha dejado a Chester? —exclamé, sorprendida—. No sabía que George y tú erais amigos hasta ese punto.
Aquel gato era lo más preciado para George. Mi padre asintió.
—A partir de ahora, vivirá con nosotros.
El animal se estiró mientras se afilaba las uñas en la alfombra del salón —ante la evidente consternación de mi madre— y saltó sobre la butaca de mi padre, donde se hizo un ovillo y se durmió como si aquella casa fuera la suya desde siempre.
—¿Y ese paquete? —preguntó Alex.
—Nada que os incumba —replicó papá, encaminándose a su despacho.
—Mal rollo —escuché decir en voz baja a Héctor.
Puede que, como yo, también tuviera la extraña sensación de que quizá hubiéramos heredado de George algo más que el gato.

jueves, 11 de agosto de 2016

Castelldefels: 1030 años de historia

“Este pueblo no tiene historia”.
Seguro que todos hemos escuchado eso alguna vez, y procedente, muy probablemente, de personas que no se han molestado en comprobar ese dato. Y probablemente, si somos gente a la que le gusta la historia y se ha preocupado por averiguar la de su lugar de origen, nos haya hervido la sangre un poco. En mi caso, esa escena se ha repetido durante mis vacaciones, así que permitidme que hoy salga de la habitual temática de este blog, que es mi mundo de ficción, para hablar del real. Supongo que si entendemos por “historia” el haber sido la capital de un poderoso imperio, o cuna de movimientos influyentes, o tener monumentos faraónicos… pues igual no. Pero si vamos a buscar la definición de la RAE encontramos, entre otras acepciones:

1. f. Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.
2. f. Disciplina que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados.
4. f. Conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación.
5. f. Conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o de un periodo de ella.
6. f. Relación de cualquier aventura o suceso.

Es decir. Todo pueblo tiene historia. Todo habitante de ese pueblo, pasado o presente, tiene historia. El hecho de que la casa de mis padres fuera un campo de perales a principios del siglo pasado pertenece a la historia. Estamos rodeados de historia vayamos donde vayamos; nosotros mismos somos historia con patas. Tema aparte es que sea de interés para los demás, pero no me cabe duda de que absolutamente todo pueblo, hasta el más pequeño, tendrá algo digno de recordar. Ojalá pudiera veranear en esos lugares cuya historia se escribe en mayúsculas, pero no siempre llega el presupuesto, y los que vivimos fuera no perdonamos el ir a ver a la familia.

En mi caso, procedo de Castelldefels. Su fama la debe principalmente a los seis kilómetros de playa, a ser el lugar de residencia de media plantilla del Barça y, lamentablemente, a los burdeles de la autovía. No seré yo quien os aburra ahora con los orígenes del pueblo desde la prehistoria hasta el campo de perales que había donde ahora está mi casa, pero sí os voy a dar una pincelada del Castelldefels histórico; unos pocos datos de cosas tangibles que podéis visitar de verdad, y no ruinas que tengáis que imaginar en su tiempo de esplendor. Los que paséis por los alrededores de Barcelona este verano, quizá lo veáis con otros ojos.

Castillo, torreón e iglesia. Imagen propia.
A modo de introducción, explicaré que está situado al sur de Barcelona, entre el río Llobregat y el Macizo del Garraf. Eso significa dos barreras naturales que vinieron muy bien a los cristianos en los tiempos de la expansión de Al-Ándalus, y que hicieron que este terreno formara parte de la Marca Hispánica. En estos lugares solían establecerse pequeñas iglesias o monasterios para propagar la fe entre los pueblos paganos o bien asistir a los fieles que se instalaban para repoblar y cultivar las tierras abandonadas en el retroceso del bando musulmán. Y documentados desde el 986 aparecen la iglesia que se eleva sobre la colina del castillo y el nombre “castrum felix” y variantes. Hay conocimiento de asentamientos prehistóricos y restos íberos y romanos, también muy interesantes, pero oficial y documentalmente, la historia de Castelldefels empieza hace nada menos que 1030 años.


CASTILLO

Empezamos por lo más llamativo, y es que es imposible obviarlo de ninguna manera porque lo lleva hasta en el nombre.
Interior del castillo. Imagen propia.

Pero el castillo no fue sino la casa-cuadra anexa a la iglesia que hemos comentado, cuyos terrenos pasaron a depender de unos y otros hasta 1323. Pere March compró la baronía de Eramprunyà —cuyo castillo rojo en ruinas se puede ver desde el que nos ocupa— y construyó el cuerpo principal del edificio que vemos hoy. Tras las desamortizaciones de Mendizabal, ya en 1897, Manuel Girona compró todas las fincas de la baronía y restauró el castillo.

Como dato curioso, el Rey Juan II de Aragón y Navarra, padre de Fernando el Católico, pernoctó allí en 1478 tras estar de caza por esos terrenos¹. Tras eso enfermó y murió en Barcelona menos de un mes después. Hay una leyenda local que dice que un campesino lo oriento mal a propósito para que se perdiera por los pantanos porque era partidario del Príncipe de Viana, pero eso ya no tiene ninguna referencia histórica.

Exterior desde el patio. Imagen propia.
Vista panorámica de las primeras estribaciones del Macizo del Garraf desde la terraza superior.
Imagen propia.

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA SALUT (CASTILLO)

La parte más antigua, construida sobre una villa romana, a su vez sobre restos íberos. La leyenda de su fundación de remonta a Carlomagno, y es que se dice que el célebre emperador mandó construirla para albergar la imagen de Santa María de la Salud que recibió del Papa Alejandro II cuando estuvo en territorio catalán luchando contra los musulmanes. Es un dato que, lamentablemente, no se puede comprobar a día de hoy, ya que la única mención documental ardió junto a todo el Archivo Parroquial y la propia imagen de la Virgen en 1936, durante la Guerra Civil.
En su interior hay varias cosas interesantes: junto a la propia entrada están los restos anteriores ya mencionados, visibles a través de un cristal en el suelo. También encontramos una maqueta de las distintas fases de construcción del castillo y el pedestal funerario romano de un liberto llamado Synecdemo, encontrado en este mismo lugar y del que también se ha ido desmigando poco a poco su historia.

Dibujos de los presos. Imagen propia.
Pero lo más llamativo del interior de la iglesia son los dibujos, y es que ésta se convirtió en cárcel durante la Guerra Civil y albergó prisioneros de las Brigadas Internacionales. Hay estudios completos tanto de este hecho como de las diferentes pinturas. Aquí baste decir que los presos procedían de diferentes unidades de voluntarios extranjeros, entre los cuales se rumoreaba que había estado George Orwell. Aunque sí es cierto que el escritor participó en el conflicto y estuvo en esas fechas en Barcelona, no parece probable ni demostrable que fuera prisionero en la iglesia del castillo. Algunos de los dibujos son de gran calidad y destacan en este sentido los firmados por Antonio Stoffella.

Detalle curioso para los oriundos del pueblo: “La pava”, conocidísimo restaurante en la actualidad, era el nombre del avión del bando nacional que bombardeaba la zona.

Y para aquellos a los que les gusten los sucesos escabrosos: En la iglesia se cometió uno de los crímenes más sonados del momento. El 26 de agosto de 1893, un hombre asesinó salvajemente al párroco y a su sobrina a tiros y puñaladas. El acusado resultó ser ex novio de la sobrina. Lo detuvieron nueve días después y fue ejecutado por garrote vil en la explanada frente a la muralla del castillo.

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA SALUT (PLAZA DE LA IGLESIA)

Cuando Manuel Girona compró los terrenos del Castillo, la única iglesia era la anteriormente citada. Eso implicaba que los feligreses tenían que subir la colina para asistir
Iglesia durante su construcción.
En el campanario, Manuel Girona.
Archivo municipal.
a los oficios y era un gran esfuerzo para los de más edad, además de que representaba que la gente entrara en su finca. Entre 1903 y 1909 mandó construir la que conocemos hoy junto al ayuntamiento. Es de estilo bizantino y, como apuntaba anteriormente, fue saqueada e incendiada durante la Guerra Civil. Se reconstruyó en 1948 y dos años después se llevó a cabo lo que hoy en día le da mayor fama: Las pinturas murales. El encargado de esta tarea fue el pintor Josep Serrasanta, conocido por su trabajo en la catedral de Lleida. Decoró de forma gratuita el altar mayor, el ábside y las paredes laterales y, en agradecimiento, el ayuntamiento le dedicó la calle aledaña. Destaca precisamente el mural sobre Carlomagno y la leyenda de la fundación.




Iglesia de Santa María (julio de 2016). Imagen propia.

LAS TORRES DE VIGILANCIA

Hemos hablado de que Castelldefels está enclavado entre la barrera natural del Macizo del Garraf y el río Llobregat.
Torre del Casal de Cultura,
en la subida al castillo.
Imagen propia.
A pesar de eso seguía expuesto por vía marítima frente a los piratas berberiscos, que fueron una amenaza constante entre los siglos XVI y XVIII. Y no eran el único peligro, puesto que el aumento del bandolerismo y de la superficie de pantanos y marismas por las crecidas del río —que hasta 1890 convirtieron el delta en un foco de paludismo— dificultaban la comunicación con la ciudad y dejaban aislados a los campesinos de esta zona. Por este motivo, a partir del siglo XVI se construyeron torreones adosados a las masías, con los que se creaba un sistema de señales con hoguera. Podemos encontrar todavía algunas de ellas. La más conocida es la “Torre Barona”, también llamada “Torre de la Guardia”, junto al actual Hotel Rey Don Jaime en la entrada sur del pueblo. Esta fue, además, protagonista como punto de avituallamiento de las tropas patrióticas contra las napoleónicas durante la Guerra del Francés en 1808. Pero también tenemos otras torres concentradas en poco espacio en el centro del pueblo, como la del propio castillo, la del casal de Cultura a los pies de la colina y otras tres en las calles paralelas.


Masías con sus respectivas torres. Archivo Municipal.

Estado actual. Hoy en la Calle Mayor. Imagen propia.

Esto es solo una pequeñísima parte. Se podría hablar mucho más, tanto ampliando los temas mencionados como otros de todas las épocas:
  • Los fósiles de animales prehistóricos de Ca N’Aymerich, un yacimiento importantísimo de fauna del pleistoceno medio.
  • Los objetos romanos: vajilla, tejas, ánforas, lingotes de plomo, etc. Recuperados y procedentes del presunto puerto de los siglos II a.C. a IV d.C.
  • Las olimpiadas de Barcelona 1992, en las que Castelldefels se llevó las pruebas de piragüismo y en cuyo Canal Olímpico se hallaron restos de una embarcación medieval durante su construcción.
  • La etapa industrial con La Rocalla, la fábrica de uralita que dio vida al pueblo a principios del siglo XX y empezó a quitarla a finales.

E infinidad de anécdotas curiosas e interesantes ya contemporáneas que podemos conservar gracias al trabajo de historiadores y periodistas locales. Pero estos datos son suficientes para que un turista interesado en el pasado que se acerque por esas latitudes se incline hacia otro tipo de visita que escapa a la clásica de playa. Sin desmerecerla, por supuesto. El contraste de playa y montaña del que dispone Castelldefels es otro lujo, pero éste de tipo natural del que, si queréis, hablo en otra ocasión.

Desde el mar. Imagen propia.
Y desde la montaña. Imagen propia.

 NOTAS:

¹Según escrito de Pedro Miguel de Carbonell. Colección de documentos inéditos del Archivo General de la Corona de Aragón, tomo XVII, (1864) Barcelona.

BIBLIOGRAFÍA:
  • BARBERÁN ALBIAC, J. “Origen e Historia de Castelldefels y su comarca” (1978) Barcelona
  • NAVARRO PÉREZ, J. “Castellfedels: una introducció a la seva geografia i història” (1991) Col·lecció Castelldefels. Ajuntament de Castelldefels.
  • GONZÁLEZ, A., GONZÁLEZ, M. Y PINOS, N. “Los grafitos de las Brigadas Internacionales de la iglesia del castillo de Castelldefels (1938-1939)” (1996) Barcelona. Diputación de Barcelona.
  • LÓPEZ BORGOÑOZ, A. “Las brigadas internacionales en Castelldefels” (2015) PDF consultado por última vez el 30/07/2016 en: http://www.academia.edu/19913182/LAS_BRIGADAS_INTERNACIONALES_EN_CASTELLDEFELS_1a_PARTE_
  • LÓPEZ BORGOÑOZ, A. “Nuevos datos sobre Synecdemo, el liberto romano cuya lápida funeraria se encontró en Castelldefels” (2013) Artículo consultado por última vez el 11/08/2016 en: http://castelldefelshistoria.blogspot.com.es/2013/12/nuevos-datos-sobre-synecdemo-el-liberto.html
  • FORT I GAUDÍ, J. “Santa María de la Salut” (1979) Barcelona.
  • LORENZO I GALÉS, N. “Entre mar i muntanya. Breu historia de la parroquia i vila de Castelldefels” (1989) Barcelona.
  • NOTÓ I BRULLAS, JORDI “Memòria en blanc i negre” (2013) Barcelona.
  • CAMPMANY, J. “Castelldefels i la mar” (2011) Barcelona. Ajuntament de Castelldefels.


viernes, 3 de junio de 2016

La ruta de "El elixir de la vida": La estación abandonada de City Hall en Nueva York

Estación de City Hall (1)
Juega un papel pequeñito en "El elixir de la vida", pero en un momento crucial. Me apetecía mucho usarla por varios motivos. Por un lado, me fascinan los sitios abandonados y el pensar en la vida que han albergado y que ha quedado interrumpida. Por otro, el tema de los túneles y estaciones de metro de Nueva York en concreto me gusta mucho. Y, si habéis llegado a leer hasta este libro, ya sabréis de mi fijación malsana por los lugares emblemáticos. ¿Por qué es llamativa la de City Hall en concreto? En seguida os lo explico.


Postal de 1913 (2)
La estación fue la terminal de la primera línea de metro de Nueva York, construida por la compañía IRT. Se encuentra debajo de la plaza del ayuntamiento, y se inauguró el 27 de octubre de 1904. La particularidad de esta estación es su diseño: techos abovedados, baldosas, lámparas de araña de bronce, claraboyas con vidrio coloreado... Y precisamente su diseño se debe a un paisano que hizo las américas: el valenciano Rafael Gustavino. Este arquitecto se formó y comenzó a trabajar en Barcelona. Inventó un sistema de bóveda llamado "catalana" o "tabicada". En el año 1881 se traslada a Nueva York, donde se dedicó a diseñar bóvedas a través de su compañía de construcción. Participó en muchos proyectos, no solo en esta ciudad.

Pero esta estación, pese a su precioso diseño, no era demasiado útil. El andes traza una línea curva y como mucho podían parar trenes de cinco vagones. Además, la parada de metro del puente de Brooklyn era más transitada y se encontraba muy cerca, por lo que el 31 de diciembre de 1945 se cerró al público. En los últimos años se han realizado intentos de transformarla en un museo y visitas esporádicas guiadas, pero actualmente permanece cerrada y sin posibilidad de visitarla. Pero si vais a Nueva York y os apetece, hay un truco para verla. Coged la línea 6 en dirección puente de Brooklyn, pero no bajéis en la última parada. Los trenes dan la vuelta en City Hall para iniciar su recorrido en sentido inverso, así que si permanecéis sentados mientras lo hace, podréis verla a través de la ventanilla.

Plano del giro de City Hall (3)


FUENTES:
http://www.nycsubway.org/wiki/Station:_City_Hall_(IRT_East_Side_Line)
https://en.wikipedia.org/wiki/City_Hall_%28IRT_Lexington_Avenue_Line%29
https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Guastavino

IMÁGENES
(1) Foto de John-Paul Palescandolo, March 2008 extraída de: http://www.nycsubway.org/wiki/Station:_City_Hall_(IRT_East_Side_Line) el 03/06/2016
(2) By Illustrated Post Card and Novelty Company. Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5518681
(3) By IRT - [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=55333

viernes, 27 de mayo de 2016

Publicación de "El tridente de Shiva"

¡Buenas noticias!
Estos días he formalizado el contrato con la editorial "Letra Clara", que va a publicar "El tridente de Shiva". Muy pronto podréis adquirirlo en papel o ebook en distintos puntos de venta, por lo que ya no estará disponible de forma gratuita en la red.

Esto significa que este verano compaginaré la promoción de la cuarta parte gratuita y online como he hecho hasta ahora con la de la primera bajo sello editorial, así que aquellos que ya conocen el universo de Casandra, podrán refrescar la memoria.
¡Os contaré más detalles cuando los sepa! De momento, os dejo el enlace de la noticia publicada la semana pasada desde "Entreescritores".


http://blog.entreescritores.com/otra-autora-indie-de-exito-fichada-por-una-editorial-y-sin-pasar-por-amazon/

jueves, 31 de marzo de 2016

La ruta de "El tridente de Shiva": Varanasi

Conocida en España como "Benarés", Varanasi es una de las ciudades más antiguas que se conocen, con una ocupación continuada desde los siglos XII-XIII a.C. Su estampa más conocida es la de los ghats sobre el Ganges los escalones que llegan hasta la orilla del río y los crematorios. Pero su mayor importancia radica en la faceta religiosa. En el hinduismo existe la creencia de que el Ganges limpia los pecados, así como la de que aquel que muera en Varanasi se liberará del ciclo de reencarnaciones. De la misma forma que los musulmanes con La Meca, los hinduístas han de visitarla al menos una vez durante su vida. Estas creencias han afectado de dos formas significativas. Por un lado, el Ganges a su paso por Varanasi registra una altísima contaminación. Por otro, la ciudad es el destino principal de ancianos y enfermos que quieren morir en ella. Es por ello que existen una gran cantidad de residencias de moribundos junto a sus orillas, así como los crematorios que hemos mencionado al principio.

Crematorios del Ganges.
Fotografía de Laura Elías Viana, todos los derechos reservados.
La cita más conocida acerca de Varanasi viene de la mano de Mark Twain, que escribió sobre ella en su libro de viajes "Following the Equator: A journey aroud the world" (1897) que "es más antigua que la Historia, más antigua que las tradiciones, más vieja incluso que las leyendas, y parece el doble de antigua que todas juntas".

El origen mitológico de Varanasi y sus leyendas relacionadas

El nombre antiguo de la ciudad era Kashi, y se dice que Shiva la fundó hace más de 5000 años. Según el Shiva purana, un día que fueron a visitar a Brahma, éste empezó a cantar alabanzas para Shiva con sus cuatro bocas, pero una de ellas se equivocó y pronunció mal. Shiva se enfadó mucho por ello y le cortó la cabeza. Pero como dañar a Brahma era como hacerlo a un brahmán (sacerdote), y eso era un delito, Shiva tuvo que cargar con la cabeza cortada a su espalda como castigo. Un día llegó a orillas del Ganges y la cabeza se cayó sola. Se dio cuenta de que ese sitio era especial y allí fundó la ciudad llamada Kashi y el jyotirlinga Vishwanath, que significa “el que gobierna el universo”.
La leyenda cuenta que al final de cada era, cuando el universo se destruye y vuelve a nacer, Shiva sostiene a Varanasi sobre la punta de su tridente para protegerla mientras todo muere a su alrededor. Otra leyenda es la de que el tridente reposa bajo la ciudad.

Kashi Vishwanath, el jyotirlinga

Recordemos que "jyotirlinga" significa, literalmente, "falo de luz". Se denomina así a los lugares en los que Shiva se aparecía como una columna luminosa y, por ello, permanecería allí para siempre. Los templos actuales son muy posteriores al origen de las leyendas de cada lugar.

Una de las pocas imágenes que existen del jyotirlinga.
Fotografía de 1915. Dominio público.
En el caso de Kashi Vishwanath, el edificio se ha demolido y reconstruido varias veces a lo largo de su historia. El templo original se menciona en los puranas y fue destruido en 1194 por el ejército de Qutb-ud-din Aibak. Fue reconstruido por un mercader entre 1211 y 1266 y vuelto a derruir dos siglos después entre mediados y finales del siglo XV. Con la llegada de la dinastía mogol, de religión musulmana, vuelve a haber agitación con este templo. Se refundó de nuevo en 1585 durante el reinado de Akbar, el más importante de la dinastía y de carácter liberal, y lo hizo en su emplazamiento original. Pero su bisnieto Aurangzeb impuso la ley musulmana con su reinado y volvió a destruir Kashi Vishwanath en 1669, construyendo en su lugar la mezquita Gyanvapi. Tras eso, hubo varias tentativas de volver a levantarlo, sin que ninguna de ellas llegara a hacerse realidad, hasta que finalmente se irguió el edificio actual en 1780 por parte de Ahilyabai Holkar, la "Reina Filósofa".
El propio templo tiene asociadas muchas leyendas. Remarcaremos una de ellas, que es que Shiva susurra el mantra de la salvación al oído a aquellas personas que mueren de forma natural en su interior.

Hoy en día, tanto en la mezquita como en el jyotirlinga solo se permite la entrada de los fieles correspondientes. Ambas están bien vigiladas debido a ataques mutuos de las respectivas facciones radicales en el pasado. No se permite la entrada a los turistas. Ni siquiera fotografiarlo desde el exterior.


El papel de Varanasi en "El tridente de Shiva"


Para los protagonistas, lo que viven en Varanasi es clave para su futuro desarrollo en el resto de la saga (salvo para Dani, que en esta parte no pinta mucho). En esta ciudad se desarrolla una parte importante de la novela. Es el destino final y lugar donde supuestamente deberán hallar el tridente. Sin embargo, todo lo encontrado hasta el momento tenía que jugar su papel, por lo que aquí llevan a cabo una serie de pruebas en unas antiguas galerías en las entrañas de la ciudad. Que NO existen (que yo sepa). Toda la tercera parte del libro pertenece íntegramente al ámbito de la ficción y no hay cuevas subterráneas ni tecnología ancestral en ellas. Una pena, pero... ¿A que moló mucho?




Detalle curioso: Shivakashi es un modelo indio de granito amarillo/beige para encimeras de cocina. Podéis buscarlo en google jajaja. Lástima que yo sea más de silestone.

martes, 1 de marzo de 2016

La ruta de "La espada invencible": Islas Skellig

¿Sabéis ese sitio tan chachi que sale al final de Star Wars: El despertar de la fuerza? Pues en el cine estaba yo toda emocionada diciendo a mis acompañantes "¡¡Miiiiraaaad!! ¡¡Ahí es donde el final del segundo libro de Casandra!!" Qué ilusión verlo con planos de cine tan bien detallados en vez de en vídeos turísticos de youtube.

Las islas Skellig son dos picos rocosos a 15 kilómetros frente a la costa irlandesa, al sudoeste, llamados Gran Skellig y Pequeña Skellig.
La que nos interesa es la grande, conocida también como Skellig Michael. Aunque tenga pinta de ser lo más inhóspito que pueda uno echarse a la cara, estuvo ocupado desde el siglo VI hasta el XII.
A 180 metros de altura, subiendo 270 escalones tallados en la propia roca, encontramos un monasterio de piedra cuya fundación se atribuye a San Fionan. El mérito es más bien de monjes paleocristianos de vida bastante restrictiva, como era de esperar en ese lugar. Consta de seis celdas cónicas de piedra y dos oratorios, con terradas de cultivo alrededor. Recientemente han descubierto otro yacimiento en el pico más alto, pero es prácticamente inaccesible.

Skellig Michael (1)

El monasterio sobrevivió a incursiones vikingas hasta el siglo XI, cuando uno de los oratorios se amplió y dedicó a San Miguel Arcangel. Pero solo un siglo más tarde llamó la famosa "Pequeña Edad de Hielo" y la vida allí se endureció aún más si cabe, así que los monjes tuvieron que trasladarse a la costa irlandesa. Más adelante, a partir del siglo XVI, se popularizaron las peregrinaciones a este lugar, pero ya no volvió a tener habitantes hasta que en el siglo XIX se instalaron dos faros. Con la automatización del único que sigue activo en los años 80, los pobres fareros pudieron volver a la civilización.

Monasterio y vista de la Pequeña Skellig (2)

Actualmente es una importante reserva natural para varias especies, especialmente frailecillos y alcatraces, a la par que un destino turístico creciente y último reducto Jedi de la galaxia.

¿Y qué papel juega este maravilloso lugar en éste, mi pequeño mundo? Pues como bien he dicho, es el escenario final, así que ¡mejor no os hago spoilers!


WEBGRAFÍA:
https://es.wikipedia.org/wiki/Islas_Skellig
https://es.wikipedia.org/wiki/Skellig_Michael


Imágenes:
(1) De Jerzy Strzelecki - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15821956
(2) Foto de Arian Zwegers / Creative Commons
https://www.flickr.com/photos/azwegers/6214838436/